viernes, 28 de julio de 2017

Los quechuas y aimaras en la historia del Perú


Escribe: Los Andes | Regional - 09:58h

Los puneños, en particular, no podemos ignorar que fueron nuestros antepasados quienes lucharon –desde los lugares en que se encontraron y como les mandó que lo hicieran las situaciones que vivieron– por la libertad peruana y, a la vez, por su reivindicación y honor ancestrales.

Esta historia, que no es desconocida por nadie, aunque sí poco mirada, puede resumirse en cinco grandes momentos: la lucha emprendida por Pedro Vilcapaza, las revoluciones de Juan Bustamante Dueñas y de Teodomiro Gutiérrez Cuevas (“Rumi Maqui”), y el levantamiento e independencia de Huancho Lima.


PEDRO VILCAPAZA

Nacido en Morco Orco, a 20 kilómetros de Azángaro, en junio de 1741, Pedro Vilcapaza es quizás el principal gestor andino de la independencia peruana, pues más allá de apoyar la revolución emprendida por José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru), en contra del yugo español, se alzó en armas por la reivindicación del pueblo quechua y aimara.

Cabe indicar que aunque el “Puma Indomable”, como también era conocido Vilcapaza, fue el líder de los pobladores andinos, quien los guio a la revolución, fue el pueblo quechua y aimara –los indígenas– los que, en su búsqueda de libertad y reconocimiento, lucharon por sí mismos, por sus derechos y por su futuro.

Tras perder algunas batallas, Vilcapaza se replegó a Puno y Huancané, donde algunos de sus allegados se rindieron. Consecuentemente, regresó y se levantó nuevamente en Azángaro, sitio en el que finalmente fue capturado por los españoles, siendo después ajusticiado, el 8 de abril de 1782, descuartizado por 4 caballos. Sus últimas palabras fueron: "Por este Sol, aprende a morir como yo".

JUAN BUSTAMANTE DUEÑAS

Este es un nombre injustamente olvidado, como asevera el historiador José Luis Rénique, en la historia peruana y puneña. Y es que sus acciones fueron determinantes para, de alguna manera, devolverle el orgullo y tenacidad que caracterizan al poblador andino (léase, quechua y aimara).

Bustamante nació en Vilque (Puno), el 24 de junio de 1808, y murió ejecutado el 03 de enero de 1869, en Pusi (Huancané). Su vida fue, en principio, acomodada, gracias a lo cual recibió instrucción, se hizo rico y viajó por el mundo. Tras ello, decidió incursionar en la política peruana, logrando ser diputado por Lampa hasta en tres ocasiones.

Esta experiencia, así como otras que vivió en el seno del Gobierno, le hicieron darse cuenta de la exclusión que sufría el poblador andino, a quien los criollos vapuleaban y humillaban sin más ni más. Fue así como decidió salir en su defensa, primero fundando una asociación en Lima (la “Sociedad Amiga de los Indios”), y después emprendiendo una rebelión.

Acusado de instigador rebeliones indígenas que por entonces estallaron en la sierra, siendo la más grave la de Huancané, Bustamante se declaró oficialmente defensor de los pobladores andinos, al punto de interceder por estos ante una inminente represión militar.

Así comenzó la insurrección que lideró y se expandió por Chupa, Putina, Samán, Azángaro y Lampa, logrando incluso ocupar la ciudad de Puno, en 1868. No obstante, tuvo que retirarse y volver a Pusi, donde fue derrotado y capturado por las fuerzas del subprefecto de Azángaro, Andrés Recharte. Poco después de ello, Bustamante fue colgado de los pies y apaleado, y finalmente decapitado.

RUMI MAQUI

Teodomiro Gutiérrez Cuevas, (1864-?), apodado “Rumi Maqui” (en quechua significa “mano de piedra”), encabezó en 1915 una rebelión campesina en Puno, la cual fue reprimida severamente por las tropas gubernamentales, con el apoyo de los terratenientes locales.

Su historia comienza en 1915, luego de su retorno al país, tras una huida coyuntural por diferencias políticas con el régimen de entonces (1914). Ya autodenominado General Rumi Maqui, comenzó a tomar contacto con los campesinos y predicó la necesidad de un gran levantamiento campesino, a fin de reimplantar el Tahuantinsuyo o Imperio incaico.

En diciembre de 1915, Rumi Maqui inició la sublevación, al mando de cientos de pobladores de Huancané y Azángaro. Lamentablemente, los hacendados se organizaron y, con el liderazgo del gobierno de entonces, desataron una brutal represión.

Rumi-Maqui fue capturado y denunciado por traición a la patria, siendo después condenado a 20 años de prisión. En el Congreso fue defendido por el diputado Luis Felipe Luna, que enfatizó que el delito de Gutiérrez fue solo el de querer reivindicar la libertad y la igualdad de derechos para el indígena. De Rumi Maqui nunca se supo nada más.

HUANCHO LIMA

En Huancané, en 1923, los campesinos aimaras protestaban constantemente por los abusos que sufrían, los cuales hacían parecer que la época colonial continuaba. Ellos se quejaban además por la apropiación ilegal de bienes, ganado y tierras por parte de los hacendados.

Por ello viajaron a Lima para solicitar al presidente de la República, Augusto B. Leguía, la autorización para fundar un pueblo que sea autónomo, que estuviera libre de estos abusos. Sin embargo, nada consiguieron, más que la certeza de que el gobierno los excluía.

De retorno de Lima, en la comunidad de Huancho, el 7 de agosto de 1923, por acuerdo de los delegados de los Ayllus Aimaras, se procedió a fundar una sociedad distinta, una nueva capital: Huancho Lima, Ciudad de las Nieves, Capital de la República Aimara Tahuantinsuyana.

Fue así como estalló la rebelión armada en Vilquechico, Inchupalla, Moho, Rosaspata y Cojata, la cual fue reprimida violentamente por tropas del Ejército, enviadas desde Puno por vía lacustre y terrestre. Era 3 de diciembre de 1923.

Luego, a fines de ese mes, las fuerzas oficiales saquearon el ganado de las comunidades huancaneñas, quemaron las viviendas y los locales escolares, y destruyeron el naciente pueblo de Huancho Lima. Los días 28 y 29 de diciembre de 1823, procedieron a repartirse el botín sustraído a los campesinos.


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